lunes, 5 de diciembre de 2016

Miranda Jabloñski "Vos solo me curas"

Vos solo me curas
y me sanas mis heridas
con tus besos y abrazos
que aunque sean como amigos
los quiero siempre conmigo.

Este cariño que te tengo desde niño
es eterno y perdura en el tiempo
y aunque pasen los años
tus labios y caricias son como una brisa.

Victoria Peña ''Una tarde bendecida''

Una tarde bendecida
me diste, amada, una flor,
y de entonces su perfume,
embriaga mi corazón.

Era un jazmín blanco y puro
más no tanto como tú;
emblema de mis ensueños
símbolos de tu vida.

Yo lo conservo en mi pecho
y el el siempre vivirá;
lo han marchitado mis besos
y lo he regalado al llorar.

Victoria Peña, ''El amado enemigo''

Yo ya tengo 45 años estoy casada y con 2 hijos. Quiero contar que yo me prometí nunca mas decir esto, pero durante todos estos años sentía que llevaba un peso encima, tenía que confesarlo.
Un día 28 de enero yo tenia 19 conocí al amor de mi vida hasta el día de hoy lo sigo diciendo ya entenderán porque, lo conocí en un pequeño bar. Yo estaba sentada tomando mi café de todos los días cuando de repente todos se tiraron al piso. Miré hacia la puerta y había tres hombres con la cara tapada, con un arma en la mano. Uno de ellos decía `''al piso todos si no quieren que les pase nada''. Muy rápido me tire al piso, me tape los ojos y no quise saber nada de ese momento feo que estaba pasando... Pasaron 10 , 15, 20 minutos y los ladrones estaban ahí. Un rato después no se escuchaba ningún ruido entonces levante mi cabeza para mirar si se habían ido y vi un señor apuntándome con un arma. En ese momento pase de estar pensado tantas cosas a no pensar en absolutamente nada, mi cabeza estaba en blanco, yo cerré los ojos, me tape la cara y dije: ''le doy todo lo que tengo, pero por favor no me haga nada'.
 El señor se sacó la máscara que tenia bajo el arma y nos quedamos 15 segundos sin decir nada...me acaricio el pelo y me dijo ''nunca le haría nada a alguien como vos sos, la mujer mas linda que vi''. Yo estaba prestando atención a la belleza de ese muchacho y creo que me había enamorado a primera vista... pero no podía ser esa persona, me había querido matar y ¿Qué hubiese pasado si yo era fuera mas fea? Lo abracé sin pensar nada y le dije: ''gracias, el momento horrible que viví fue un poco mejor al escucharte y al verte''. Lo mire y salí corriendo.
Esa misma noche no pude dormir; pensé mucho en lo mal que lo había pasado, pero yo estaba segura que me pasaba algo, me había enamorado. ¿Pera como? Lo vi una sola vez y me había querido matar, no podía ser, estaba muy confundida y la imagen de su bello rostro no se me iba de la cabeza. 
Ya había pasado un mes de todo lo sucedido y en un momento suena el timbre de mi casa no sabia quien podía ser porque mis papás estaban de viaje y entonces pensando que se habían equivocado, abrí mi puerta y sí. Era él, aquel hombre que casi me mata, el que entro a robar al café al que nunca mas fui por miedo. Nos miramos, me abrazo y me dijo:'' yo se que lo nuestro fue amor a primera vista, se que no tenes una buena imagen de mí, pero creerme que por vos dejo de hacer todo lo que hago mal''. 
Ese día estuvimos todo el día juntos, hablamos de todo lo que se pueda imaginar.
 Pasaron cinco meses y ya estábamos de novios, un día  muy tranquila  me levanto y él no estaba. Lo llamaba y no atendía. Estaba muy desesperada, prendí la televisión y había una noticia que decía que tres hombres tapados entraron en un banco robaron todo y mataron. Lo único que se me vino a  la cabeza en ese momento fue como conocí al amor de mi vida, apenas vi esa noticia, me llamó y me dijo: ''no prendas la tele, te voy a explicar todo cuando pueda''.No tuve fuerzas para responderle, era obvio que lo había hecho de nuevo. Pero esa vez mato a alguien y me imaginé a mi misma en ese lugar y esta vez hice en mi cabeza la pregunta, mejor dicho, la duda apareció: ¿Qué hubiera  pasado si yo hubiese sido mas fea? ¿si él no se enamoraba de mí? Ahora estaría muerta como ese pobre anciano inocente. No quise esperar a que me diga nada no quería seguir cargando el peso de que el amor de mi vida, mi novio, fuera un asesino y un ladrón.
Agarre todas mis cosas y me fui, deje mi casa, dejé básicamente todo y me tome un avión a México, el lugar en donde mis papas estaban de viaje. Me quede a vivir ahí un tiempo hasta que todo pasara, en ese lugar conocí a mi actual marido, con el que tengo dos bellos hijos.

Hasta el día de hoy, él me sigue escribiendo, llamando, pero nunca le conteste ni volví a verlo. Desde ese día comprendí que nunca me iba a volver a enamorar de aquella forma, ese amor malo, nunca mas lo iba a sentir.

Miranda Jabloñski "La Defensa Imposible"

Y ahí estaba yo, aceptando un caso para defender en la corte a mi próximo cliente, Francisco Morales. Este había sido un famoso actor en su tiempo, pero ya no lo era. Debido a su grave problema con el alcohol, decayó su carrera poco a poco, ya nadie lo tomaba en serio. Yo estaba desesperada por tener un caso, tanto que aceptaba cualquiera que viniera sin saber de qué se trataba. Resulta que no sabía en lo que me había metido, mi cliente era acusado de matar a un hombre inocente con un arma.
Al día siguiente de aceptar este caso, me encontré con Francisco para que me relatara lo sucedido y para ver cómo hacer para ganar el caso. Esta fue la historia que me contó en su defensa:
“Era media noche y yo estaba volviendo a mi casa, no había nadie en la calle, estabamos solo yo  y una niebla de película de terror. De repente un hombre con una vestimenta muy extraña que no parecía de la época, salió de una nave, nunca antes vista en la historia humana, de la que salía humo y luces. Quede shockeado, no entendía lo que estaba pasando, el hombre se acercó a mi rápidamente, vigilando que nadie estuviera viendo la situación, y me dijo “¿Eres Francisco Morales?” le respondí “Si, soy yo ¿Qué está pasando?” el hombre me respondió “Vengo del año 2093, vine para que me ayudes a terminar con algo que en unos años va a ser muy malo”. No sabía qué hacer, no sabía si era un chiste para la televisión o si era en realidad verdad, decidí saber qué era lo que quería que hiciera y le pregunte “¿A quién quieres que ayude y que es lo que tendría que hacer?”, el hombre respondió “A todo el Sur de América tienes que ayudar, no puedo decir mucho pero en unos años estará en peligro y ya va ser demasiado tarde para poder solucionarlo. Debemos hacerlo hoy, en exactamente dos horas con cuarenta y ocho minutos, debes ir al bar de la esquina y esperar a que salga un señor llamado Juan Manuel Veltrade. Sin dudarlo debes dispararle al momento en el que salga del bar.” Dijo el extraño hombre del futuro. Yo no sabía qué hacer, parecía que era todo de verdad pero le pedí igual pruebas para estar seguro que lo que iba a hacer era lo correcto. El hombre entro a su nave y cuando volvió me trajo una especie de cámara súper desarrollada mostrándome el futuro arruinado, toda América del Sur destruida, negra y sin vida. Todo esto por culpa del señor Juan Manuel Valtrade, quien en un par de años abriría su empresa de químicos muy elaborados que terminaría destruyendo el Sur de América por una falla de su experimento. Al contarme toda la historia lo pensé y decidí hacerlo. Al pasar las dos horas con cuarenta y ocho minutos esperé a Juan Manuel e hice lo que debía hacer.”
Cuando mi cliente me termino de contar su historia, al principio pensé que era un chiste, pero al pasar los minutos Francisco me seguía mirando con cara de seriedad. Empecé a pensar que lo que me había contado podría ser verdad. Le dije a mi cliente que tenía que irme a mi casa para procesar todo y que lo llamaría por la mañana.
Al instante que llegué a mi casa me puse a investigar sobre viajes en el tiempo y si podían ser verdad. Muchos sitios en internet decían que serían posible en muchos años, así que no sabía que pensar de lo que me haya dicho mi cliente.
Me puse a evaluar las opciones que tenía: él podría haber estado borracho esa noche y se imaginó todo lo sucedido, que era lo más probable, o podría haber dicho la verdad pero me iba a resultar imposible para pobrar los hechos.
Pensé toda la noche qué decisión tomar acerca del caso y nada se me venía a la mente.
A la mañana siguiente me reuní con Francisco en mi oficina, estuvimos discutiendo que sería lo que podíamos hacer y decidimos ir al mismo lugar donde tuvo su encuentro con este hombre misterioso del futuro. Nos encontrábamos ahí, exactamente en el mismo lugar, estuvimos horas esperando, viendo si el hombre aparecía de nuevo. Se hizo medianoche, Francisco ya se había ido a su casa hacía rato y mientras yo me levantaba de un banco de la calle, para irme a mi casa también, apareció una nave que parecía del futuro. En el momento que la vi me quedé impactada, primero porque todo lo que me había contado Francisco Morales era verdad, y segundo porque no podía creer que estaba contemplando un viaje en el tiempo. Entonces vi a un hombre, con vestimenta extraña, como dijo mi cliente, supuse que era la misma persona. En el momento estaba aterrada, así que decidí esconderme donde no pudiera verme, el hombre parecía haberse olvidado algo en su encuentro con Francisco Morales. Parecía desesperado por encontrar aquello pero al darse cuenta de que no estaba por ninguna parte regresó a su nave.
En ese momento no pensé con claridad, así que me arriesgue y me subí a la nave a escabullidas tratando de no ser vista. Al subirme parecía todo de otro mundo, era todo muy desarrollado. Al arrancar la nave, salí de donde estaba escondida para poder hablar con el hombre misterioso del futuro. Le pregunté “¿Qué es esto?”, el hombre se alteró, no tenía idea que yo había estado ahí todo el tiempo,  me respondió “debes irte inmediatamente y no puedes decirle a nadie lo que viste o alterara todo el futuro.”. Yo quería que me explicara todo, pero el hombre no me dio tiempo para nada, hizo que la nave aterrizara de nuevo en el mismo lugar de antes, me obligó a bajar y a permanecer callada. Después de bajar de la nave, fui directo a mi casa y no dormí por dos días pensando en lo ocurrido.
Faltaban cinco días para ir a la corte por el caso de mi cliente y no tenía ninguna mínima prueba que ayude a Francisco Morales a declararse inocente. Era prácticamente imposible, a mí me creerían loca y a él, borracho o algo peor.
Finalmente llego el día, Francisco sabía lo que le esperaba, sabía que yo no había conseguido pruebas, sabía que lo que había vivido era verdad y sabía que yo creía en él, pero no fue suficiente.
A Francisco Morales le dieron veinticinco años en la cárcel.
Me quedé pensando todos estos largos veinticinco años en él y en la responsabilidad que yo cargaba: no conseguí pruebas y un hombre inocente estaba en la cárcel a pesar de haber salvado a muchas personas.
Fin.