lunes, 5 de diciembre de 2016

Victoria Peña ''Una tarde bendecida''

Una tarde bendecida
me diste, amada, una flor,
y de entonces su perfume,
embriaga mi corazón.

Era un jazmín blanco y puro
más no tanto como tú;
emblema de mis ensueños
símbolos de tu vida.

Yo lo conservo en mi pecho
y el el siempre vivirá;
lo han marchitado mis besos
y lo he regalado al llorar.

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