"De encuentros y desencuentros"
Los dos sabíamos
que en algún momento todo iba a terminar. La falta de amor, confianza e interés
hacia el otro cada vez decaía más en un profundo dolor interno.
Nos conocíamos
de antes, simplemente por amigos en común. Tuvimos una pequeña historia de amor
hace tiempo, pero duro muy poco. Tenia una mínima relación con la madre, y lo
que me comentaba ella era lo poco que sabia de él.
Dentro mío había
quedado un enorme aprecio hacía el, y no veía la oportunidad de hablarle, hasta
que un día su madre me comento que lo tenían que operar, por un golpe jugando a
lo que mas le apasiona, el rugby. Yo creí que esa era mi oportunidad, lo único
que hice fue desearle éxitos en la operación, pero la conversación fluyo y
después de no verlo hace un año, decidí ir al hospital.
Estuve
esperando horas y horas para que salga, no paraban de pasar médicos y ninguno decía
ni una palabra. Hasta que un señor alto se nos acercó a su madre y a mí a contarnos
la situación de él. La operación había salido exitosamente bien, pero después
de 3 horas en ese hospital, todavía no había salido. Yo me tenia que ir, pero
no hasta que el no me viera como yo le había prometido.
Finalmente
salió, no estaba muy consiente. En el mismo instante que lo vi, me agarró una
sensación rara en el cuerpo y de la única manera que lo supe manifestar fue
llorando, agarre su mano y empecé a hacerle caricias, hasta que se quedó dormido.
Le di un beso en la frente y mirándolo me dirigí hacia la puerta de salida.
Luego de
ese día, empezamos a hablar, a vernos, simplemente empezamos a compartir
momentos juntos.
Mi familia
no tenia un buen concepto de él, ya que en nuestra relación anterior, era
totalmente otra persona, se drogaba, y yo con tan solo 12 años estaba al lado
de un chico de 16, que hacia su vida por sí solo. Por este motivo decidí juntar
a mis padres, que están separados pero muy unidos por mi, a cenar, para
comentarles que volví a tener contacto con él. Gracias a Dios mis padres
entendieron el amor que sentía por el y no hubo ningún inconveniente.
Hasta que
un 4 de agosto confirmamos nuestra relación.
Éramos
totalmente inseparables, la pasábamos muy bien juntos, nos acompañábamos a
todos lados, médicos, sus partidos de rugby, mis partidos de hockey, compromisos
y millones de cosas más.
Prácticamente
vivíamos juntos, por decirlo de alguna manera.
El ultimo
mes estuve rara, alejada y tratando mal a la persona que me hacia tan bien.
Debido a esto hubo un montón de peleas, pero en ningún momento llego a un
extremo, lo conozco y se que nunca va a ser capaz de levantarme la mano. Mi
histeria empezó a manejar toda la relación, ya nada era como hace un año y
medio atrás, todo era diferente, y se que lamentablemente una gran parte de
todo eso, fue por mi.
Por eso
todo termino, todos los momentos que vivía día a día con él, ya no eran parte de
mi rutina. Intente miles de cosas para que sea todo igual que antes, pero ya
nada lo iba a ser cambiar de opinión.
Solo le doy
gracias a la vida, por haber conocido a una persona tan linda como él, no solo
físicamente sino sentimentalmente. El tenia miles problemas, pero siempre tenia
un lugar para mi, siempre que lo necesite estuvo para consolarme, ayudarme y
por sobre todas las cosas apoyarme en todo.
Ojala en
algún momento la vida nos vuelva a cruzar por segunda vez en el camino del
otro.
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