La leyenda de William Craig
Hace mucho tiempo existió un famoso escoses
llamado William Craig. William era un hombre humilde, sencillo, con esposa y dos hijos muy queridos, que
trabajaba como guardia personal del rey. El era feliz con la vida que tenía,
hasta que un día lo acusaron de traición a la corona, lo que causó la ejecución
de su esposa e hijos y su destierro de Escocia.
Antes de su partida al exilio, un ex-camarada y
amigo le dijo que quien lo había inculpado
de traición era el consejero del rey Scott Campell, porque William se había casado
con el amor de su vida y en consecuencia los celos y la envidia lo habían
consumido hasta tal punto de desear arruinarle la vida sin importarle cómo
hacerlo.
Mientras vagaba por los oscuros bosques de Escocia,
a kilómetros de distancia de su hogar, de repente aparece un feroz lobo, que
fue directo a matarlo, William corrió con todas sus fuerzas y se metió en una pequeña cueva, en el medio de unos
árboles antiguos, estaba muy oscuro, pero aun así el lobo siguió persiguiéndolo.
Corrieron hasta llegar a una laguna donde ambos cayeron, extrañamente, el animal
había desaparecido. Cuando William salió de la laguna, percibió que le había
crecido el pelo y que la cueva se había hecho más grande. Aunque intentaba no podía
estar parado, cuando se iluminó la caverna, vio su reflejo en el agua y allí se
dio cuenta que se había convertido en un lobo.
Al asumir que ya no era humano, que se había
convertido en un temible animal, desterrado de Escocia y habiendo perdido todo,
decide volver por una razón: matar a
Scott Campell.
Al llegar a su pueblo, se escabulle en medio de
la noche hasta el palacio real, donde dormía su enemigo, al verlo fue directo a
morderle la garganta, matándolo rápidamente.
En ese momento unos guardias nocturnos que
pasaban por ahí lo atacaron y uno de ellos le tiró su lanza atravesándole el
pecho.
Impactante relato, que se inicia en el tópico de la pérdida y la injusticia... la búsqueda de venganza llega por el camino de lo fantástico. Pero como en toda gran obra, la venganza genera tragedia.
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